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El webrooming, buscar online y comprar offline

El webrooming, o buscar previamente en Internet y comprar en una tienda física es una de las actividades que se está imponiendo actualmente.

El “enemigo” de esta práctica, el showrooming, consiste en lo contrario, ir a una tienda física a conocer el producto y acabar comprándolo online.

Lo que nos dicen los estudios sobre estas prácticas puede sorprender a algunos. En concreto una encuesta realizada por Urban Land Institute que atiende a la compra de productos electrónicos dice que el 50% de los jóvenes entre 18 y 35 años busca toda la información sobre el producto online y una vez encontrada se  acerca a una tienda física para comprarlo. Frente a ese dato el showrooming solo lo practica un 11% de los jóvenes.

Aunque pueda parecer lo contrario, todavía la venta por Internet no se ha impuesto para la gran mayoría de los usuarios y el proceso que más se repite es el de webrooming, buscar información de producto, opiniones, características, comparativas y una vez obtenidos esos datos ir a una tienda física a realizar la compra. Es por ello por lo que algunas marcas están realizando ya estrategias que empiecen online y acaben offline. Uno de los ejemplos más conocidos es el de Waltmart. La empresa americana ha lanzado una aplicación móvil a través de la que geolocaliza cuando uno de sus usuarios está dentro de uno de sus comercios. Las posibilidades que le da esta aplicación a los compradores son muchas, desde darle información de los productos que está viendo hasta ofrecerle promociones y descuentos cuando percibe que la persona lleva parada en una sección un periodo de tiempo superior al normal.

En mi opinión el webrooming y el showrooming no son enemigos, como puede parecer en un principio, son complementarios. Ambas prácticas deben crecer y dar más facilidades y posibilidades a los usuarios pero no tienen por qué estar enfrentadas. Hay productos y servicios concretos que se hace difícil imaginar comprar online y hay otros que por su naturaleza se debe comprar online. Ejemplos de productos y servicios que podemos casi seguro seguiremos comprando en una tienda física serían un coche, una lavadora, un corte de pelo etc. Es ahí donde el webrooming más crecerá y donde las marcas y empresas necesitan facilitar al consumidor la labor previa de conocimiento del producto y CTA(call to action) ya sea con aplicaciones, promociones o un largo etcétera.

 

Fuente de la imagen: Roberto Verzo

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( 2 ) comentarios

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  1. Jimmyy 12 febrero, 2014 Reply

    Buen artículo! La verdad es que me siento bastante identificado pero, ¿y cómo le llamaríamos a la acción de ver el artículo on-line, luego ir a la tienda a “palparlo” (acto muy español) y luego volver a casa para comprarlo on-line, ya que tiene mejor precio? jajaja [WEB-SHOW-WEBROOMING]?

    Por otro lado, creo que la compra on-line está más que lanzada desde hace ya 2 años, sobre todo con la inclusión de garantías y los partnerships y alianzas entre distribuidores on-line y los comercios físicos. Porque no nos engañemos, la gente que va a la tienda lo hace por tres razones:
    1) no se fía de internet: por temas de garantías, fraude, dificultad de la transacción…
    2) no sabe usar internet
    3) piensa que si lo compra en la tienda física tendrá más confianza de producto en cuestión de calidad o de posible devolución

    Los que usamos plataformas como Amazon o Ebay sabemos que encontraremos un mejor precio por el producto que primero hayamos probado en la tienda. Por lo menos, cuando sale un producto nuevo que me gusta (normalmente electrónica), lo que hago es:

    1) me voy a Youtube para ver especificaciones y comentarios de la gente
    2) Me voy a Google y escribo el nombre del producto, añadiendo una coma y alguna keyword negativa para saber si existe descontento con el producto (te hablo después de haber pasado un tiempo razonable para que la gente haya podido usarlo)
    3) miro diferente tiendas físicas donde puedan venderlo y voy a verlo físicamente, informándome de cuestiones técnicas previamente y pidiendo condiciones (garantías, seguros, etc.)
    4) me vuelvo a casa y lo compro on-line si de verdad considero que tiene mejor precio (contando con distribución y envío a domicilio)

    Es un arte, pero es la única forma de combatir a las batallas de precios de los distribuidores físicos que imponen sus propias políticas de precios.

    BUEN ARTÍCULO! ;)

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